La Columna Global
por Ted Córdova Claure


Irak, Irak, Irak, el rap de Bush

Irak, irak,Irak, es el único tema al cual se refiere el presidente Bush, dondequiera que esté, ya sea en su rancho de Texas, en la Casa Blanca o en las etapas de su gira por Asia. Pero, Irak, Irak, Irak, es también lo único que escucha en tono cada vez más crítico de la opinión pública norteamericana, del opositor partido Demócrata y ahora hasta del interior de su propio partido Republicano.

Y este debate, que por momentos es muy estridente, ha sido calificado como una “war of words” (guerra de palabras) por el mismo Bush. A esta guerra de palabras se ha sumado en forma unánime la artillería verbal de todos los sectores iraquies reunidos bajo el alero del plan Bush, que han expresado, en reunión convocada en Cairo por los países de la Liga Árabe, que el arreglo y normalización institucional de Irak no se podía hacer si antes no se buscaba la formula del retiro de las tropas desocupación. Y como si fuera poco, la propia prensa norteamericana informó a fines de noviembre que incluso los insurgentes -o al menos parte de ellos- trataban de contactar al presidente interino Habibi para pedir su participación en el proceso iraquí. La Casa Banca, por el momento, no ha dicho nada sobre estas evoluciones del tema de Irak.

Como uno de esos monótonos repetidos de la seudo música del rap, Irak es la palabrita con la cual se despierta y se duerme -si acaso duerme- George W. Bush, catalogado por sus críticos como el mandatario más mentiroso de la historia. Y le cuesta mucho focalizar objetivamente situaciones y problemas, o trata de adaptar las realidades a sus intereses, como ocurrió con el caso de las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Irak y que sirvió de pretexto para desencadenar una guerra que le está costando mucho a EE.UU., no solo en lo material, sino en la sangre de su juventud.

En esta tensa atmósfera política no es extraño que hayan surgido incidentes, como el causado por el diputado John Murtha, representante demócrata de Pennsylvania, quien presentó en el Congreso una moción pidiendo el “retiro inmediato” de las tropas norteamericanas de Irak. Por supuesto, la moción fue rechazada porque ello equivaldría a admitir tácitamente una derrota militar. Y, la superpotencia, a estas alturas, todavía no puede someterse a esa humillación -¿remember Vietnam?-, pero, en todo caso, la intervención de Murtha, miembro de un importante comité del Congreso, aumento el debate sobre la necesidad, de traer a los jóvenes soldados norteamericanos de una guerra que no convence.

Por supuesto, los hombres de Bush, incluyendo al vicepresidente Cheney, lanzaron andanadas de críticas e insultos contra Murtha. Pero ocurre que Murtha es un ex combatiente condecorado de Vietnam, que se retiró de la infantería de marina con el grado de coronel. Después de casi tres décadas de servicios, cuando le preguntaron que opinaba de las críticas de Cheney, dijo con una sonrisa: Es curioso que, personas que han conseguido diferimientos para hacer el servicio militar en tiempos de guerra, exijan seguir enviando a nuestros jóvenes a un conflicto que ya no tiene sentido.

Murtha es de los expertos en cuestiones militares que plantean retirar las tropas y preparar mejor a los iraquies en materia militar. Y tal vez dejar en la región a una fuerza de desplazamiento rápido, si es que las fuerzas iraquíes no pueden poner orden en Irak, o en lo que quede de ese país.

Un razonamiento típico de los críticos, lo dio el 21 de noviembre el columnista del New York Times, Paul Krugman, quien escribió: “Murtha es un muy condecorado veterano de Vietnam en combate, y ha argumentado que la situación en Irak esta peor, no mejor. Mientras tanto, la guerra esta destruyendo esos militares que tanto quiere. Y, es por esa razón que el quiere que las tropas salgan lo antes posible”

Pero yo debo agregar, dice el columnista Krugman, “que esa guerra también está destruyendo la autoridad moral de América. Cuando Bush habla de derechos humanos, el mundo piensa en la prisión de Abu Gharib. En su discurso, Murtha señalo lo obvio: la tortura y la prisión de Abu Gharib ayudaron a echar mas combustible a la insurgencia. Cuando los funcionarios del gobierno de Bush hablan de promover la libertad, el mundo piensa en una realidad: gran parte de Irak esta ahora dominada por teocratas y sus milicias”.

Algunos voceros han dicho que Murtha estaba saboteando a nuestras tropas y dando argumentos al enemigo, señaló Krugman, pero eso ya no funciona. El Gobierno ha perdido la confianza del publico, “es hora de salir”.

BIP

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