Kirchner vs FMI
Por Isidoro Gilbert, columnista invitado *
El peronismo bonaerense, que es como decir el corazón del justicialismo, puede partirse o negociar como se “dirime” el viejo conflicto de liderazgo entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde.
Se lo venía venir, pero ya estamos en abril y se acercan los plazos para definir candidaturas para las elecciones legislativas del 23 de octubre y las internas abiertas del 7 de agosto, de donde saldrán los pretendientes.
Ya está lanzada aunque oficiosamente la candidatura de Cristina Fernández, la esposa del Presidente, para ser senadora nacional por su patria chica, la provincia de Buenos Aires. Lo es ahora pero vence su mandato por Santa Cruz, la tierra que la cobijó desde que con su marido, lugareño de esos terruños, zafaron de los años del terror, hicieron familia, fortuna no desdeñable y forjaron un proyecto político, que en rigor, era para más tarde, al menos para llegar Kirchner, donde hoy está, y que la crisis casi terminal del 2001, lo aupó bajo la protección de Duhalde que lo eligió como posibilidad de impedir que a la Rosada, regresara su enemigo Menem.
Cosas de la vida y algo más que los dos rivales se encontraron en Roma, donde estuvieron para las exequias de Juan Pablo II donde hablaron de Kirchner y de como viene la mano en el PJ y en el país. Una mano traviesa del Vaticano los junto en el avión, hotel y oficios para sacarle miga al encuentro. Los dos se desprecian: Duhalde no perdona que Menem hizo lo imposible para que en 1999 venciera a Fernando de la Rúa, el radical que llegaba con la esperanza de la coalición de centro-izquierda, la Alianza. El le devolvió con creces la afrenta: en el 2003, taponó al riojano ser el candidato único por el peronismo, lo que no quiere decir que podía vencer en esas elecciones que ya se sabe las ganó Kirchner.
Pensar en una entente de los dos ex para lijarlo al habitante de la Rosada es buena hipótesis para las mesas de café. Al menos por ahora, todo lo que el kircherismo hace con sus señales de independencia frente al duhaldismo, no retiran de la agenda un encuentro de negociación final entre el Presidente y su antecesor donde, eso si, quedará firme la candidatura de Cristina Fernández. En todo caso, el café romano, fortalecería más a Kirchner que a su rival-amigo de estas circunstancias.
Duhalde pierde terreno
Duhalde se debe a una tropa compleja, que se da cuenta que el proceso no los favorece, que efectivamente van por ellos para coparle la provincia. Kirchner, por razones diversas, donde no es menor el manejo de la coparticipación federal (la plata que se distribuye a las provincias) tiene el alineamiento de todos los gobernadores peronistas, los hay de pelaje variable, y difícilmente en el Parlamento se le compliquen las cosas, como amenazan los duhaldistas de paladar negro. Ningún ministro que es duhaldista hace otra cosa que seguirlo a Kirchner. La oposición teme por la gobernabilidad del país y aunque no esta en riesgo, tienen razones para protestar por la incestuosa relación del PJ con el Estado.
Difícilmente alguien pueda suponer que lo que ocurre es algo así como un rayo en un cielo sereno. La crisis se viene amamantando desde el día en que Kirchner juro como Presidente. La necesidad de acumular política postergaba el diferendo, además de no ser imprescindible para el proyecto presidencial que es una renovación dentro de las viejas estructuras. Kirchner necesitó de una pax romana para poder gobernar y esa entente cordiale con Duhalde le costó bastante, como dejarle el monopolio sindical a la CGT o postergar sine die una apertura real hacia fuerzas progresistas.
El gobernador bonaerense Felipe Solá actualizó el diferendo al plantearle al duhaldismo el desafío frontal que ayer tuvo otro episodio en una demostración de fuerzas en Mar del Plata, donde el contexto lo dio la candidatura de Cristina. A ver si se entiende: es un nombre simbólico, es una Kirchner que derrota a una Duhalde, Chiche González que es (¿o era?) la madrina de la tropilla de las huestes del caudillo, más que del caudillo mismo que debería pensar que será mejor que cumpla con su promesa de abandonar la política “menuda” y dedicarse el Mercosur donde luce como estadista. Lula lo ha protegido a pesar que a Kirchner no le ha gustado tanto protagonismo de su rival-amigo y se lo hizo saber por medio del contacto habitual entre los dos mandatarios.
El nombre Kirchner triunfando, como creen, con creces en la mayor de las provincias, asegura una victoria nacional sobre la oposición que irá muy desperdigada. La posibilidad de dos listas peronistas en el espacio bonaerense podría darle al PJ los dos senadores de la mayoría y el de la “oposición” lo que enfurece a los no peronistas de la derecha a la izquierda. Es posible que ello ocurra pero no es lo más probable porque al menos para senadores nacionales las dos tendencias llevarían los mismos nombres: es la condición sine qua non para arrasar en el distrito principal.
El díscolo distrito porteño
Es que en el segundo en importancia, la Capital Federal, el kirchnerismo no tiene el mejor panorama. En la mejor de las hipótesis pueden estar cerca, más arriba o más abajo se verá, de Elisa Carrió o de Mauricio Macri, la primera como referente del progresismo porteño que no comulga nada con el Presidente, el otro, que abriga la esperanza de ser la esperanza blanca de la derecha. Pone bruma al proyecto porteño de Kirchner la debilidad política del jefe político local, Aníbal Ibarra, como consecuencia de la tragedia de la disco donde murieron 193 jóvenes.
En Santa Fe donde el kirchnerismo aliado con el ala conservadora, es así nomás, le puede taponar la victoria al Partido Socialista que tienen allí un líder popular como el ex alcalde de Rosario, Hermes Binner. Lo que ocurre en ese sitio es paradigmático: el peronismo no duda en unirse en la diversidad para conservar posiciones y Kirchner los bendice. En cambio la izquierda democrática irá partida. Es que allí Carrió pesa y no quiere, con argumentos poco serios, que Binner gane al frente de una lista para diputados nacionales.
En Córdoba, otro lugar importante, Kirchner no hesita en respaldar al gobernador José Manuel De la Sota, de escaso prestigio para cualquier proyecto que se diga progresista, dejando en la estocada a Luis Juez, un ex peronista, alcalde de la capital provincial que alguna vez con Binner y el alcalde porteño y otros que tocan la misma melodía pensaron en construir una fuerza crítica pero no opositora que ayudara a Kirchner a no tener que depender del duhalidismo, proceso que de otra manera va dándola al Presidente, con otros aliados (y concesiones), un manejo de sus objetivos.
Internas abiertas no es reforma política
A todo esto, el anuncio que el 7 de agosto por primera vez se elegirán los candidatos de los partidos en elecciones abiertas, siempre que haya disputa de postulaciones, es más un instrumento de uso para resolver la interna justicialista que un avance en la transparencia de la política.
La oposición aunque apoya las internas, reclama que no se publiquen los padrones de los partidos por entender que se trata de una violación a la intimidad de los afiliados. El argumento oficial: de esa manera se impide que los de un partido voten en otro. Hay argumentos que lo refutan.
En la fragmentada izquierda, hay novedades en favor de un frente, de los segmentos históricos con desprendimientos del peronismo y aún del socialismo y el radicalismo. Campea en numerosos encuentros, la experiencia uruguaya pero la falta mucho para que de los mismos pueda salir, por ahora, una alternativa amplia. Y corren el peligro que sean más lo niños que los trompos a repartir para que no haya nuevos desgarramientos. Nos referimos a las candidaturas con posibilidades que acaso pueda resolverlo la interna abierta.
A la ley que la pone en movimiento le falta lo principal para que pueda hablarse que una reforma política camina. Se trata de la financiación de candidatos y partidos. A casi dos años de las presidenciales del 2003, ninguno de los partidos, sobre todo las tres opciones peronistas de entonces han podido dar cuenta cuanto gastaron y de donde salió la plata.
Un viaje clave a Alemania
Kirchner va mañana a Alemania, viaje varias veces postergado por el temor que los tenedores de bonos de allí le hicieran la vida incomoda al Presidente que le gusta codearse con políticos socialdemócratas europeos. La mayoría de los bonistas germanos aceptaron el canje y con ello el primer ministro (canciller) Gerhard Schroeder, que jugó un fuerte papel en ese cambio de humor, pasa a ser con Rodríguez Zapatero y Jaques Chirac los tres europeos de peso que apoyan la manera que Argentina resolvió el canje de sus deuda externa. Es importante y veremos por que.
El canje, saludado con bombos y platillos como exitoso por las autoridades, entró en un momento delicado. No solamente porque han comenzado actuar los tribunales norteamericanos por casos de demandas de fondos buitres que buscan hacerse de grandes diferencias (esta pendiente la resolución de un tribunal de apelaciones en New York sobre un pedido de embargo de bonos por 7 mil millones de dólares), sino porque el FMI se desnuda como abogado del 24% de los bonistas que no aceptaron el canje.
Este endurecimiento reclama de hecho que Argentina reabra el canje, que negocie esos 20 mil millones de dólares que siguen fuera del arreglo, lo que en concreto perturba un acuerdo con el Fondo y si eso no se da, Argentina no puede renovar automáticamente vencimientos de deudas con el organismo internacional. Los pagos que se avecinan para este año, sin ese acuerdo, no podrán pagarse y entonces podría darse la paradoja que Argentina entre en default con el FMI a quien aceptó como acreedor privilegiado. ¿Está dispuesto el gobierno a ello?. Se escucha que sí.
Depende como se extienda en el tiempo (corto de todos modos) la dureza del FMI y que se “ablande” o no depende de la orden que le de el G7. De allí la importancia del viaje a Alemania, pero también de los recientes reclamos que a Kirchner le hizo directamente George Bush respecto de Bolivia y Venezuela y en niveles más bajos, sobre Cuba.
¿Puede zafar Kirchner de estos “aprietes”. Veremos.
* En las ausencias de Ted Cordova-Claure, la Columna Global será escrita por alguno de los destacados columnistas de BIP. Isidoro Gilbert es periodista argentino.
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